Algún tiempo estuvo el lobo tranquilo
en el santo asilo.
Sus bastas orejas los salmos oían
y los claros ojos se le humedecían.
Aprendió mil gracias y hacía mil juegos
cuando a la cocina iba con los legos.
Y cuando Francisco su oración hacía,
el lobo las pobres sandalias lamía.
Salía a la calle,
iba por el monte, descendía al valle,
entraba en las casas y le daban algo
de comer. Mirábanle como a un manso galgo.
Un día, Francisco se ausentó. Y el lobo
dulce, el lobo manso y bueno, el lobo probo,
desapareció, tornó a la montaña,
y recomenzaron su aullido y su saña.
Otra vez sintióse el temor, la alarma,
entre los vecinos y entre los pastores;
colmaba el espanto los alrededores,
de nada servían el valor y el arma,
pues la bestia fiera
no dio treguas a su furor jamás,
como si tuviera
fuegos de Moloch y de Satanás.
Cuando volvió al pueblo el divino santo,
todos lo buscaron con quejas y llanto,
y con mil querellas dieron testimonio
de lo que sufrían y perdían tanto
por aquel infame lobo del demonio.
Francisco de Asís se puso severo.
Se fue a la montaña
a buscar al falso lobo carnicero.
Y junto a su cueva halló a la alimaña.
?En nombre del Padre del sacro universo,
conjúrote ?dijo?, ¡oh lobo perverso!,
a que me respondas: ¿Por qué has vuelto al mal?
Contesta. Te escucho.
Como en sorda lucha, habló el animal,
la boca espumosa y el ojo fatal:
?Hermano Francisco, no te acerques mucho...
Yo estaba tranquilo allá en el convento;
al pueblo salía,
y si algo me daban estaba contento
y manso comía.
Mas empecé a ver que en todas las casas
estaban la Envidia, la Saña, la Ira,
y en todos los rostros ardían las brasas
de odio, de lujuria, de infamia y mentira.
Hermanos a hermanos hacían la guerra,
perdían los débiles, ganaban los malos,
hembra y macho eran como perro y perra,
y un buen día todos me dieron de palos.
Me vieron humilde, lamía las manos
y los pies. Seguía tus sagradas leyes,
todas las criaturas eran mis hermanos:
los hermanos hombres, los hermanos bueyes,
hermanas estrellas y hermanos gusanos.
Y así, me apalearon y me echaron fuera.
Y su risa fue como un agua hirviente,
y entre mis entrañas revivió la fiera,
y me sentí lobo malo de repente;
mas siempre mejor que esa mala gente.
y recomencé a luchar aquí,
a mi defenderme y a alimentar.
Como el oso hace, como el jabalí,
que para vivir tienen que matar.
Déjame en el monte, déjame en el risco,
déjame existir en mi libertad,
vete a tu convento, hermano Francisco,
sigue tu camino y tu santidad.
El santo de Asís no le dijo nada.
Le miró con una profunda mirada,
y partió con lágrimas y con desconsuelos,
y habló al Dios eterno con su corazón.
El viento del bosque llevó su oración,
que era: Padre nuestro, que estás en los cielos...

en realidad nadie puede negar su naturaleza ...
el escorpion pico al sapo cuando estos atravesaban el rio al final los dos murieron !! el sapo pregunto por que ??? el escorpion solo dijo es mi naturaleza y murieron los dos ...
todos tenemos nuestra naturaleza!! y no la podemos cambiar.. por eso creo que es mejor buscar por otro lado naturalesas diferentes...
Geo, no encuentro palabas para poder expesar lo que me ha transmitido este relato....
Es bellísimo!!!!!! no me canso de leerlo..
Cuántas enseñanzas pueden extraerse....
Aplausos!!!!!!!!!!!!!
Un beso
Hola Geo !! no tuve la oportuinidad de conocer
tu primer blog de lobo azul , asi que disfruto mucho
leyendo escritos como este.
te envio un gran abrazo, y saludos para la linda Paty
Hola Patty.
Tienes razón en algo, nadie puede negar su naturaleza, pero discrepo, no de tu opinión, sino mas bien de la generalizada, que atribuye a las cosas naturalezas y conductas intrinsecas.
Las acciones, como siempre he dicho, conllevan a reacciones, es la ley de causa y efecto, en este caso, el lobo, antes fiero, había encontrado un camino de paz y esperanza, mas sin embargo, fue despojado de el, golpeado, humillado y practicamente expulsado de la vida de los hombres.
No era su naturaleza ser temido por los humanos, mas era su rabia y su desconsuelo, la reacción de tan crueles actos y ante lo absurdo de la vida entre los humanos, escogió el camino, que como bestia le acomodaba.
Es una ley natural y muy lógica por cierto, si esto me hace daño, me alejo.
Honrarlavida amiga.
Aveces no tener palabras representa el mas grande de los elogios, eso quiere decir, solamente, que el texto te llego, que el mensaje cumplió su cometido.
Un millon de besos.
Hola Cristina.
Pues para mi sera un placer inmenso contar con tu lectura y tu visita.
Gracias.
Un abrazo.